los celos combinan varias emociones y surgen por la presencia de diversos factores. Entre los evidentes son el coqueteo constante con el sexo opuesto (desconocidos, amistades o ex parejas ya sea en redes sociales o en persona). También influyen los fracasos en relaciones anteriores.

Eso produce una baja autoestima: poca confianza en nuestras habilidades para mantener el interés y atracción del ser amado. El tipo de interacción con los padres puede generar dependencia, temor a la soledad, falta de comunicación, deseo extremo por el poder, el control o posesión.

También nos marcan desde niñas ciertas ideas que se repiten con constancia, como que el amor implica sufrimiento o que todos los hombres son infieles.

¿La solución?

Es muy importante establecer las normas de lo que está permitido o no en la relación. De esta forma, ambos tendrán una idea transparente del rumbo hacia el que se dirige la vida juntos: metas claras y compartidas.

Además deben enfatizar la comunicación asertiva (ni agresiva ni sumisa), que es saber expresar lo necesario con las palabras adecuadas en el momento indicado, ser empáticos con los sentimientos de nuestra pareja, ponernos en su lugar y comprender las angustias que tiene.

Cuando practicamos constantemente este tipo de comunicación, sentimos que nos conocemos bien, sabemos que esperar de el uno del otro, nos llenamos de confianza. Son cosas que nutren una relación saludable y la despejan de los celos infundados.

10 recomendaciones fundamentales

Algo importantísimo es retomar el vínculo de pareja. Lograr una relación de pareja  duradera y feliz es un reto, especialmente cuando los celos amenazan la relación.

Estas recomendaciones de la organización Renovación Conyugal, especializada en ayuda para parejas, les permitirán manejar las situaciones que surgen en la cotidianidad y que muchas vecesson el detonante de los celos destructivos:

1. Entiende a tu pareja si quieres ser entendida. A menudo, las parejas se agotan hablando sin llegar a ningún sitio debido a que están compitiendo por ser entendidos. Esto, sin esforzarse en entender los pensamientos y sentimientos del otro.

2. Sé humilde. Cuando tengas una diferencia con tu pareja, no compitas por la victoria de tu argumento. Esa victoria frecuentemente es la derrota de la relación. Aún cuando tengas razón, asume una actitud humilde y procura validar el punto de vista de tu pareja y comunicar con claridad los méritos del tuyo.

3. Cuidado en hablar con coraje. A veces una situación no es tan mala hasta que reaccionamos con coraje y empeoramos las cosas. Para evitar esto, dile a tu pareja que estás molesta y que prefieres posponer la conversación. Si es algo que tienes que resolver en el momento, piensa en buscar una solución práctica y evita discutir en ese momento lo que te molesta.

4. Respeta. El trato irrespetuoso es posiblemente el peor veneno en una relación. Todas las parejas tienen desacuerdos, no permitas que estos lleguen a convertirse en ataques que lastimen con palabras, acciones o gestos, la dignidad de ambos.

5. Derrota el egoísmo que los separa. Cuando el “yo” se antepone al “nosotros”, hay problemas.

6. Ama inteligentemente. Conoce las cosas que le gustan a tu pareja; y hazlas. No asumas que le  agrada lo mismo que a ti. Cada persona percibe el amor de forma diferente.

7. No quieras cambiar a tu pareja. Hay mucho egoísmo en esta actitud e implica rechazo. Una pareja que ha crecido, no sólo aprende a aceptarse, sino que sabe cómo apoyarse e incluso tiene una actitud amorosa hacia las  deficiencias que les caracterizan. Disfruta la diversidad.

8. Apoya el desarrollo de tu pareja. Distinto a lo anterior, apóyala en su proceso de ser persona, descubrirse y crecer. Esto se logra cuando nuestro interés genuino es el bienestar del otro y, al mismo tiempo, no pretendemos imponerle el comportamiento que a nuestro juicio es el correcto.

9. Saca tiempo para compartir solos. No permitas que la rutina los deje sin tiempo para compartir sin los hijos o las amistades. Siempre hay tiempo, es necesario separar ese ratito. Como mínimo, al final del día, hablen de cómo le fue a cada uno en sus respectivos asuntos de la vida. Compartan metas en común, a corto, mediano o largo plazo. Después de todo están compartiendo una vida juntos, ¡que se les note! ¿Será que hay que apagar un poco el Facebook?

10. La suma de ambos. Una de las cosas que más ayuda es valorar las diferencias y visualizarse ambos como una persona nueva, única y mejor.  La suma de las fortalezas aumenta la capacidad de lidiar con los retos de la vida y produce bendiciones inimaginables. Los dos son uno, sin dejar de ser seres individuales. Es como las partes del cuerpo, cada una tiene su función e independencia, pero es en la suma de todas que se maximiza la capacidad humana. Así, esta sintonía existencial produce el gozo de bailar una danza perfecta que no se quiere terminar.